CAS. RELATO BREVE: EL PRIMER DÍA DE MAITE
Escribí este relato hace unos meses para una actividad del Club Medusa. ¡Aquí os lo dejo!
EL PRIMER DÍA DE MAITE
Maite agarra de la mano a Ramiro. Hace horas que está así desde que le colocaron esa vía de color amarillo en la mano derecha. Su marido ha pasado una mala noche. Sabe que es el final. Ramiro ha sacado esputos con sangre desde las 2:17h de la madrugada y ya son las 7:58h. Ella ha permanecido toda la noche en vela limpiando las sustancias que le salían del cuerpo.La máquina suena con un pitido agudo y lineal. Ya está.
Se conocieron cuando ella tenía catorce años y él diecisiete. Ahora, ella tiene ochenta y cinco. En su Andalucía natal se dieron la mano por primera vez entre las rejas del cortijo, se casaron y emigraron al norte de la península convencidos de que la vida les sonreiría. Así fue hasta el final, con claroscuros, como todo en la vida, pero siempre con amor.
Suelta su mano para avisar a la enfermera pulsando el botoncito rojo que cuelga del cable del lateral de esa cama de hospital. No puede retener un grito ahogado que emerge de sus entrañas. Ha acabado su vida tal y como la entendía. Lo ha reflexionado toda la noche y, entre lágrimas, decide levantarse y renacer.
Maite da un beso en la boca a su Ramiro. Es el último. Coge su Michael Kors, se levanta y se va con la cabeza bien alta y el corazón lleno. Ha permanecido con él hasta el final. Sale por la puerta del hospital comarcal con los ojos anegados, pero pisando fuerte. Sabe que hasta dentro de un par de días no se celebrará el entierro.
Llega al coche. Se sienta y desplega el espejo que hay sobre el asiento del conductor. Rebusca en su bolso, saca el pañuelo púrpura de seda con las iniciales bordadas: RM. Se seca las lágrimas, saca el pintalabios y se repasa. Piensa que es viuda. Es viuda pero se siente digna, íntegra, fuerte y con ganas de vivir una nueva vida. Esto es lo que su queridísimo Ramiro querría, que viviera.
Arranca el coche y conduce durante una hora y treinta y cinco minutos con una sonrisa de oreja a oreja. Ha llegado a las pistas de esquí de La Molina. Vuelve a mirarse en el espejo. Se siente perfecta por fuera y por dentro. Se ha mentalizado durante toda la noche. Cada vez que veía salir por la boca de Ramiro un estornudo con sangre, sabía que era el acto de amor más grande de su vida y que tenía que estar allí, con él. Sin embargo, eso ya ha pasado. Ramiro y ella querían ir a hacer una ruta fácil por unos senderos de La Molina justo el día en que cayó enfermo. Ella hará el camino por los dos.
Abre el maletero, saca sus deportivas Skechers y decide entrar en el bar a comprar una botella de agua para hidratarse y un par de emparedados para la ruta que tendría que haber hecho con su marido. La televisión está encendida y varias personas escuchan atentamente las noticias de deportes: "Rafa Nadal se retira". Justo cuando Maite sale del bar se corta la retransmisión y el presentador, con la cara totalmente desencajada, sentencia: "Hoy se acaba todo". El periodista llora y la cámara tiembla. Informa de que los servicios de la NASA advierten que la Luna ha sufrido una desviación de órbita y que esa misma noche, a las 23:59 (hora local), colisionará con la Tierra. Concretamente, el impacto se dará en el Océano Índico, poniendo fin a la vida en el planeta, que se convertirá en una bola de fuego y gas.
La gente empieza a gritar y llorar dentro del local. Maite, que ya está a unos cien metros de allí, escucha el jaleo e intuye que es por la retirada del tenista. "¡Qué tontos!" exclama mientas ríe. Es el primer día de su nueva vida.
Camina alegremente por la vía forestal y piensa en todo lo que ha vivido con su esposo. Es feliz, muy feliz. También empieza a pensar en todo lo que le apetece hacer. Ya ha pasado el shock por la muerte de su Ramiro. Se ha preparado mentalmente durante los dos meses que ha estado en aquel cubículo de un blanco tan impoluto que daba miedo. Ella lo tiene bien claro: se apuntará al cursillo de Informática orientada al uso de las redes sociales que ofertan en el centro cívico, preparará un viaje a Córcega con Reme y Juliana, redecorará la casa aprovechando sus habilidades de patchwork...
Tres horas después llega al final del sendero con los pies doloridos, pero renovada. Siente la fuerza que le da Ramiro desde el cielo y está orgullosa de sí misma. Ha completado el camino. Encuentra un banco, se sienta a comer el emparedado y mira hacia el horizonte. Es julio y se siente a gusto, allí arriba están a 25 grados. No se ha cruzado a nadie por la senda y no ha querido ni siquiera encender el móvil. Es un día para ella sola. El primer día de su nueva vida.
Se relaja tanto que cuando termina el bocadillo se duerme en la misma postura que tiene al sentarse en la butaca del comedor, pero mirando las cumbres y el cielo en vez de la tele.
Durante las siguientes horas el mundo se convierte en un verdadero infierno, la gente asalta tiendas y la delincuencia se extiende. Las ciudades devienen un campo de batalla donde la locura es el único vencedor. Todo el mundo sabe que morirá en escasas horas excepto Maite, que duerme relajada pensando en lo que hará a partir de mañana.
Son las 23:56h cuando Maite abre los ojos y se percata de que es de noche, mira su reloj y ve la hora que es. "¡Suerte que es verano y no hace frío!" exclama empezando a reír pensando que siempre podrá explicar cómo a sus ochenta y cinco años hizó vivac por primera vez a la intemperie, en la cima de La Molina y en el día en que su Ramiro había traspasado.
23:59h. Maite aún ríe cuando se siente un gran estruendo. El cielo se pone de un color naranja rojizo.
Solo existe el vacío. Nada.
Joaquín (@akaelprofe)
2 de marzo del 2025.
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